Los vínculos me han ayudado a sanar. He visto cómo la salud florece cuando me he atrevido a mirar y a escuchar a las demás. He visto el potencial de transformación detrás de la reapropiación de lo que significa equipo, tribu, grupo o colectividad. Esa es parte de mi experiencia.
Desde ahí propongo Alaia, el territorio profesional desde el que trabajo, un espacio para catalizar la arquitectura relacional de los grupos, las personas y los territorios.
Siento -y puedo ver con claridad- que la transición que el mundo pide a gritos pasa por generar espacios, organizaciones y estructuras que favorezcan y acojan los impulsos de transformación individual y colectiva. Doy gracias por ello.
Me apasiona regar la motivación donde falta impulso, y aportar ternura donde el grupo aprieta. Disfruto diseñando procesos, hallando tiempos y espacios posibles, entre lo ilusionante y lo viable, desde una mirada no-dual de la realidad.
Con raíces en la salud comunitaria, la educación emancipadora y la facilitación, manejo marcos como la teoría de sistemas vivos y complejos, The Art of Hosting, la teoría del cambio, la teoría U y las metodologías ágiles. Me atraen todas las propuestas que introducen la corporalidad en la facilitación y la sistémica. En la actualidad, soy alumno de la Escuela de Trabajo de procesos y me estoy certificando en Sociocracia Práctica.